Instalar paneles informativos en un destino turístico parece sencillo: elegir los puntos de interés, redactar los textos y colocar los soportes. Sin embargo, este enfoque improvisado suele generar problemas a medio plazo: paneles que nadie lee, información desactualizada, estilos visuales que no encajan entre sí y, sobre todo, una inversión que no cumple su función.
Un sistema de señalización interpretativa eficaz requiere una buena planificación. En este artículo te explicamos las fases que todo gestor de destino debería seguir antes de instalar el primer panel.
Por qué planificar antes de instalar
La señalización de un destino no es una suma de carteles independientes. Es un sistema de comunicación que debe funcionar como un todo coherente: mismos criterios visuales, jerarquía clara de información y un hilo narrativo que conecte los diferentes puntos de interés.
Cuando se instalan paneles sin un plan previo, aparecen problemas frecuentes:
- Duplicidades y contradicciones: dos paneles que cuentan lo mismo con datos diferentes.
- Incoherencia visual: tipografías, colores y formatos que varían de un panel a otro.
- Saturación informativa: demasiados paneles que compiten por la atención del visitante.
- Costes innecesarios: paneles que hay que sustituir porque no encajan con los nuevos.
Planificar evita estos errores y permite que cada panel cumpla una función específica dentro del conjunto.
Las seis fases de la gestión interpretativa
Un proyecto de señalización bien estructurado sigue seis fases consecutivas:
1. Planificación: Antes de diseñar nada, hay que inventariar los recursos del destino y evaluar su potencial interpretativo. No todos los elementos históricos o naturales tienen la misma capacidad de generar interés. Esta fase incluye también definir objetivos claros: ¿qué queremos que el visitante sepa, sienta y haga después de recorrer la ruta?
2. Organización: Definir quién se encarga de qué. ¿Quién redacta los contenidos? ¿Quién valida la información histórica? ¿Quién gestiona la fabricación e instalación? Asignar responsabilidades evita retrasos y malentendidos.
3. Coordinación: Si intervienen varias instituciones (ayuntamiento, oficina de turismo, asociaciones locales), es fundamental coordinar criterios desde el inicio. Un sistema de señalización con estilos diferentes según quién lo encargó transmite desorden.
4. Comunicación: Aquí es donde entra la interpretación propiamente dicha. Desarrollar los contenidos, elegir las imágenes, diseñar la jerarquía visual de cada panel. Esta fase suele recibir toda la atención, pero sin las anteriores bien resueltas, el resultado será inconsistente.
5. Evaluación: Una vez instalado el sistema, hay que comprobar si funciona. ¿Los visitantes leen los paneles? ¿Comprenden el mensaje? ¿La señalización les ayuda a orientarse? Las encuestas y la observación directa aportan información valiosa.
6. Control: El mantenimiento no es opcional. Paneles deteriorados, información obsoleta o códigos QR que no funcionan dañan la imagen del destino. Establecer un protocolo de revisión periódica garantiza que la inversión inicial se mantenga en el tiempo.
Del asunto general al tema concreto
Un error común es no definir bien un tema o punto de vista concreto. Un asunto general puede ser: «la arquitectura medieval», «la flora autóctona», «el patrimonio industrial». Sin embargo, un tema bien definido es la idea central que articula el mensaje y lo hace memorable.
Por ejemplo, en lugar de un panel genérico sobre «el castillo del siglo XII», un buen tema sería: «Cómo este castillo controló el paso comercial entre dos reinos durante 300 años». El tema responde a una pregunta implícita del visitante: ¿por qué debería importarme esto?
Definir temas claros para cada punto de interés ayuda a que los contenidos sean más atractivos y evita la repetición de información que el visitante ya intuye.
Conocer a tu audiencia
Los visitantes no son un grupo homogéneo. La investigación en interpretación del patrimonio distingue al menos tres perfiles:
- El visitante casual: Dedica pocos segundos a cada panel. Solo leerá el titular y, como mucho, el primer párrafo.
- El visitante interesado: Recorre el texto con la vista buscando lo que le llama la atención. Lee selectivamente.
- El visitante estudioso: Lee todo el contenido y busca información adicional.
Un buen panel debe funcionar para los tres. Por eso la estructura escalonada es fundamental: un titular potente que capte la atención, un párrafo introductorio que resuma el mensaje principal y un cuerpo de texto que desarrolle los detalles para quien quiera profundizar.
Antes de empezar, pregúntate
Si estás considerando renovar o crear un sistema de señalización para tu destino, estas preguntas pueden ayudarte a enfocar el proyecto:
- ¿Qué historia queremos contar sobre este lugar?
- ¿Cuáles son los puntos de interés imprescindibles y cuáles son secundarios?
- ¿Qué perfil de visitante recibimos mayoritariamente?
- ¿Existe señalización previa que debamos integrar o sustituir?
Responder estas cuestiones antes de contactar con proveedores ahorra tiempo, dinero y frustraciones.
En Tupiq diseñamos, fabricamos e instalamos sistemas de señalización interpretativa para destinos turísticos, rutas culturales y espacios naturales. Trabajamos desde la fase de planificación y la fabricación hasta la instalación final, asegurando coherencia visual, contenidos eficaces y materiales duraderos. Si necesitas orientación para tu proyecto, podemos ayudarte.




